La magnitud de los cambios que se están produciendo mundialmente debido a los avances tecnológicos y climáticos ha llevado a reflexionar sobre la importancia de revaluar las estrategias corporativas para la sostenibilidad de los negocios.
De acuerdo con una encuesta de PWC del 2024, el 45% de los CEOs no creen que sus empresas vayan a sobrevivir más de una década si no cambian su rumbo actual. Esto nos lleva a preguntarnos, entre otras cosas, ¿cómo plantear la estrategia y asegurar su ejecución?
Para la elaboración de la estrategia es necesario realizar un análisis interno y externo, así como del ecosistema empresarial en el cual se está inmerso. También es vital tener una clara visión y objetivos corporativos, es decir, saber a dónde se quiere llegar. Con esto, se debe elaborar un plan estratégico viable y realista, esto es, ejecutable.
Para asegurar su ejecución, es necesario involucrar en la definición a los responsables de la misma. Esta técnica es llamada estrategia con un doble proceso top-down y bottom-up. Top-down porque la estrategia requiere de cierta visión global que normalmente solo se tiene en los niveles directivos, y bottom-up para darle un baño de realidad a la estrategia y garantizar que podrá ser ejecutada.
Asimismo, es relevante e interesante abrirse a las opiniones o insights dados por los jóvenes y experimentados gurús que tienen una visión de las cosas y conjugarlas con la experiencia y aprendizajes obtenidos por la propia empresa
La estrategia debe ser comunicada de forma transversal a todos los miembros de la compañía para que su ejecución sea efectiva. A veces, las organizaciones carecen de una comunicación transparente, lo cual impacta en el alcance de sus objetivos.
La repetición de mensajes claros de la estrategia corporativa, de negocio, funcional u operativa a los empleados, a través de diferentes medios, jugará un papel fundamental en el logro de los objetivos. Como algunos estudios han señalado, solo recordamos el 10% de lo que leemos y el 20% de lo que oímos, o dicho de otra manera recordamos mejor lo que experimentamos de manera activa.
Por tanto, una estrategia empresarial efectiva no solo concierne a los altos mandos, sino también al personal responsable de su ejecución, en el reconocimiento de la vulnerabilidad empresarial y la adopción de inputs de expertos externos en su planeamiento, de esta manera se podría lograr la sostenibilidad del negocio y la reducción o eliminación del gap de ejecución, brecha que se produce entre lo que planifica y ejecuta.